Celos a Sapo
Cómo es posible que en dos días te puedan pasar tantas cosas para contar y durante muchos más días nunca pasa nada. Y antes de escribir todo esto, nunca pensé que este sería mi último encuentro con sapo.
Figurábamos en una terraza del barrio Lastarria. Después de llorar por el estrés de mi vida durante una hora, me había calmado.
-Escribí el último capítulo del blog - Le dije a sapo con una voz suave. Y en su ojos noté cierta sorpresa pero no en su rostro.
-¿Y cómo termina? - me preguntó.
-En una reflexión acerca de porqué mis valores no te quieren como pareja, porqué mis principios no te quieren como pareja y porqué es un tema de ego - le dije no muy segura, en realidad no quería contarle el final. Sapo se pone triste y mira el vaso.
-¿Y el wea? - me dice refiriéndose al principito.
- Hice cuatro capítulos explicando su final - respondí.
-¿Escribiste solo cosas malas de mí? - la tonada de tristeza seguía sonando en su rostro.
- También dije que eras un buen amigo - le sonreí y hubo un silencio algo incómodo.
-Nunca pensé que me vieras como amigo, pensé que me veías como cualquier cosa menos como amigo ¿No es un poco contradictorio? Que un día te proyectes conmigo y después sea solo tu amigo. - me dijo algo molesto.
-No me parece justo pensar en ti como algo más. Además eres muy buen amigo, me acompañas, me invitas, te preocupas de mi cuando estoy mal. - creo que algo así dije.
Luego cambiamos el tema, después de un par de copas juntamos las mesas con unos chicos gay y una chica que al parecer era muda. Yo me fui en vola con uno de los chicos, hablamos del mundo gay y cosas así.
Cuando salimos del local sapo me apoyó contra la pared del local y su boca se acerco a mi oído, me dijo que moría por tirar conmigo, que no podía creer que faltara tanto viaje para tener sexo.
Nos abrazamos constantemente, entre beso y beso esperábamos unas empanadas de mierda. Luego caminamos de la mano al metro.
La mano para mi simboliza seguridad, cuando pequeña le daba la mano a mi madre y me sentía segura, ahora me siento segura cuando tomo la mano de mi madre, cuando tomo la mano de sapo, pero no estaba bien y lo tenía claro. No estaba bien que sapo me diera esa seguridad de asquerosa en el calor de su mano con la mía y a la vez me causara destrucción a mi amor propio con su puta heteronorma que nunca, nunca iba a cambiar.
Fue cuestión de tiempo para que nos encontráramos uno al lado del otro sentados en el metro. Su mano se apoyaba en mi hombro y me fijé en un anillo que tenía.
Le pregunté por un anillo.
-Me lo regaló un amigo. - me dijo.
-¿Quién? - le pregunté.
-Una amiga - me empezó a webiar, al parecer creía que estaba celosa. Entre su ebriedad no había notado que escuche perfectamente cuando dijo "un amigo".
-Ya po ¿Quién? - repetí.
-¡Te pusiste celosa! - dijo satisfecho con una sonrisa en el rostro. Mientras llegábamos a tobalaba para bajarnos. - Es primera vez que te pones celosa en todo el tiempo que hemos estado juntos - dice con el mismo tono de felicidad y una sonrisa de niño. Porque sapo tiene veintiséis años pero sigue teniendo esa sonrisa de niño y rostro mimado a mis ojos.
-No estoy celosa - afirme y siguió con el tema un rato más. Al parecer había quedado deleitado con mis supuestos "celos".
La verdad es que no lo había notado hasta entonces, que los celos eran un tema importante para él. Y yo he sentido celos de sapo un montón de veces pero nunca lo demuestro, ni se lo cuestiono, menos cuando estamos juntos.
Fin.
-No me parece justo pensar en ti como algo más. Además eres muy buen amigo, me acompañas, me invitas, te preocupas de mi cuando estoy mal. - creo que algo así dije.
Luego cambiamos el tema, después de un par de copas juntamos las mesas con unos chicos gay y una chica que al parecer era muda. Yo me fui en vola con uno de los chicos, hablamos del mundo gay y cosas así.
Cuando salimos del local sapo me apoyó contra la pared del local y su boca se acerco a mi oído, me dijo que moría por tirar conmigo, que no podía creer que faltara tanto viaje para tener sexo.
Nos abrazamos constantemente, entre beso y beso esperábamos unas empanadas de mierda. Luego caminamos de la mano al metro.
La mano para mi simboliza seguridad, cuando pequeña le daba la mano a mi madre y me sentía segura, ahora me siento segura cuando tomo la mano de mi madre, cuando tomo la mano de sapo, pero no estaba bien y lo tenía claro. No estaba bien que sapo me diera esa seguridad de asquerosa en el calor de su mano con la mía y a la vez me causara destrucción a mi amor propio con su puta heteronorma que nunca, nunca iba a cambiar.
Fue cuestión de tiempo para que nos encontráramos uno al lado del otro sentados en el metro. Su mano se apoyaba en mi hombro y me fijé en un anillo que tenía.
Le pregunté por un anillo.
-Me lo regaló un amigo. - me dijo.
-¿Quién? - le pregunté.
-Una amiga - me empezó a webiar, al parecer creía que estaba celosa. Entre su ebriedad no había notado que escuche perfectamente cuando dijo "un amigo".
-Ya po ¿Quién? - repetí.
-¡Te pusiste celosa! - dijo satisfecho con una sonrisa en el rostro. Mientras llegábamos a tobalaba para bajarnos. - Es primera vez que te pones celosa en todo el tiempo que hemos estado juntos - dice con el mismo tono de felicidad y una sonrisa de niño. Porque sapo tiene veintiséis años pero sigue teniendo esa sonrisa de niño y rostro mimado a mis ojos.
-No estoy celosa - afirme y siguió con el tema un rato más. Al parecer había quedado deleitado con mis supuestos "celos".
La verdad es que no lo había notado hasta entonces, que los celos eran un tema importante para él. Y yo he sentido celos de sapo un montón de veces pero nunca lo demuestro, ni se lo cuestiono, menos cuando estamos juntos.
Fin.


te amo, de verdad es que me identifico contigo
ResponderEliminarAyy <3 <3
EliminarAnoche leí todas entradas no podia dejar de leer, es tan hevy porque aveces me senti reflejada... Y nada todo fue por el instagram jaja. Saludos niña sin nombre espero poder seguir leyendote me remeció todo ��
ResponderEliminarMe encantan los mensajes así, me emocionan <3.
Eliminar